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Low Cost, High Quality Series #1, la entrevista: Carlo Padial o la neurosis digital

por Javier Moral

Taller Capuchoc entrando y saliendo del horno cada dos por tres y el DVD de Mi loco Erasmus (Cameo) acumulando polvo en las estanterías de efnaques, carrefures y demás tugurios de saldos. Su esperpéntico y obsesivo autor comparte con nosotros unas palabras acerca de la selección natural del posthumor, del low cost como patrón espontáneo del cine y de su flagelante trampantojo profesional. Carlo Padial (Barcelona, 1977) sabe a lo que juega… y además le gusta perder.

JAVIER MORAL: Miguel Noguera, Venga Monjas, Canódromo Abandonado, Néstor F., Joan Cornellá y un largo etcétera. ¿Dios (o quien/ lo que sea) os cría y vosotros os juntáis? ¿Cómo se entra en tan refinado club?

CARLO PADIAL: No es nada forzado, ni ningún club, tampoco estamos cada día juntos ni nos llamamos cada semana por teléfono. Nos llevamos bien por admiración mutua. Toda la gente a la que mencionas son personas con las que has coincidido por afinidad, de forma natural; Joan Cornellà, por ejemplo, se me acercó un día en una exposición para decirme que le había gustado mi primer libro, Dinero gratis; a Canódromo los conocimos en Sitges… Al final es algo muy normal, no es un club cerrado ni nada de eso. Existe un vínculo lógico porque lo que hacemos tiene conexiones, de una forma u otra. Todos queremos asesinar a Arantxa Sánchez-Vicario.

JM: Ahora opino yo. Se podría decir que el posthumor en España, en claves de absurdo e instauración terminológica, se ha gestado desde Gila y Tip y Coll, pasando por Martes y Trece y Faemino y Cansado hasta Chiquito de la Calzada y los chanantes. Los citados en la pregunta anterior y Pioneros del Siglo XXI, ¿seríais el siguiente escalón?

CP: Pues no lo sé, la verdad. Mucha de la gente que citas me entusiasma, otra no me interesa tanto o no la conozco demasiado, quiero decir que no he visto demasiado de ellos. En cualquier caso, cada vez veo más claro que, en lo que hacemos nosotros, el humor es solo uno de los ingredientes: también tienes que añadir el terror, la búsqueda de una catarsis psicológica, el psicoanalisis, la literatura, y otros asuntos más inciertos, que no sé con quienes nos alinearían… Tal vez con la gente loca que rebusca en las papeleras del metro, buscando tesoros o periodicos atrasados.

JM: Mi loco Erasmus y Taller Capuchoc manifiestan, entre otras cosas, la desconexión que en ocasiones se produce entre un artista y el consumidor de su obra: en el primer caso, desde la óptica del receptor; en el segundo, la pelota está en la mente atormentada del genio creativo. Se empieza a notar una obsesión de Pioneros por este tema…

CP: En mi caso particular, hablo de lo que conozco. Estoy rodeado de artistas, escritores, directores de cine, periodistas… Fui a una escuela de Bellas Artes, por lo tanto ese es el mundo que mejor conozco. El rap es una de las manifestaciones artísticas que más admiro y en ella los raperos hablan de lo que conocen, de su barrio, de la gente con la que tratan, de sus trapicheos, de sus relojes, de sus polémicas, nadie le pide a un rapero que hable de otra cosa o le molesta que en su tercer disco siga hablando de zorras, panoja y armas. Pues a mí me pasa algo parecido: el mundo del arte es mi zorra, mi panoja y mi arma, las tres cosas. Hablo de lo que conozco. Lo que no quiere decir que todas mis películas vayan a ir de eso, pero ahora mismo estoy muy interesado en contar mi historia. Nadie puede contar tu historia por ti. Y esa es una de las grandes posibilidades que ofrece el nuevo cine de bajo presupuesto, digital. Contar tu historia, lo que piensas y lo que vives de una forma nueva, muy precisa, muy profunda. Sería un imbécil si me pusiera a hacer películas sobre los negros que venden bolsos falsos en la Plaza Catalunya. Yo tengo que hacer películas sobre cómo vivo yo el hecho de pasar por delante de la Plaza Catalunya y ver a esos negros vendiendo bolsos falsos. El arte es el bolso falso del que estoy hablando, por cierto. En cierto modo, estoy documentando de forma subjetiva el colapso de la cultura occidental, pero eso es algo que no hago concientemente, me sale natural, sin pretenderlo. Me encanta retratar la desesperación y el desplome.

JM: ¿Crees que el atrevido montaje in extremis de Taller Capuchoc podría tener alguna repercusión en el futuro del cine español? ¿O se quedará en un bonito experimento del cine low cost?

CP: Como dice Víctor Lazar, el personaje de Miguel Noguera en Taller Capuchoc, yo hago lo que hago y punto. Uno no busca ese tipo de razonamientos. Haces lo que tienes que hacer y ya está. Sí creo que, en los ultimos años, muchas de las películas más interesantes que están apareciendo están hechas con muy poco dinero, con una gran libertad, y proponen un nivel de renovación temática y formal que yo no veía en el cine español en muchísimos años. Eso es una gran noticia. La mayoría de mis películas favoritas españolas de los últimos años, son películas de bajo presupuesto. Y creo que es alucinante que en cuestión de pocos años hayan aparecido La tumba de Bruce Lee, Diamond Flash, Cabás, Gente en sitios o la misma Mi loco Erasmus. Es una grandísima noticia, lo mires por donde lo mires.

JM: Low cost y posthumor en el audiovisual actual, ¿son dos conceptos hermanados por las circunstancias de una coyuntura? ¿Frutos de la crisis? ¿Surgen por una inquietud creativa o por una obligación económica?

CP: Yo no analizo estas cosas, solo puedo hablar por mí. Llevo dedicado a esto bastantes años y en ese tiempo, he desarrollado ya dos guiones para largos que no se han producido, un piloto para TV que no se ha emitido y varias series que nunca se han rodado. Ese es mi caso particular, pero por suerte hay gente que está pudiendo sacar adelante sus proyectos. Yo espero poder seguir haciendo películas; ojalá pueda hacerlas con mas recursos, pero no me preocupa demasiado. Lo que no voy a hacer es dejar que se me pase la vida en reuniones estériles con gente absurda. O mejor dicho, mientras asisto a esas reuniones absurdas, iré haciendo mis películas sea como sea.

JM: Por último, una para que te mojes. ¿Qué te consideras más: (post)humorista o cineasta del Otro/Nuevo Cine Español?

CP: Me considero un extraño en todo lo que hago. Me siento un intruso en todo lo que hago. Me fascina la facilidad con la que la gente se define como escritor o director, realizador, lo que sea. Yo, tal vez por pudor, me siento un animal extraño que se ha colado en una fiesta disfrazado de persona, en este caso en la fiesta del cine, esperando a que nadie se dé cuenta de la farsa en la que ando metido.

 

*Entrevista anexa al artículo Low Cost, High Quality Series #1: GO, CARLO GO!, publicado en esta sección el 4 de julio de 2014.

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