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Low Cost, High Quality Series #2, la entrevista: Elisa Victoria o el brillo esquinado del llanto

por Javier Moral

Como acción antitética al despelote de esa pequeña enciclopedia pornográfica hilada con relatos de fragor y sufrimiento que es Porn & pains, su autora, Elisa Victoria (Sevilla, 1985), se muestra escueta, muy directa y franca en el análisis de nuestro cine porno y en la distinción entre el folleteo y el lamento (por mucho que puedan estar relacionados). Sin embargo, no renuncia nunca a sus principios: no hay pelo alguno en una lengua que es capaz de arrojar una perspectiva irónica sobre el mismo objeto que causa su dolor. Por eso puede resultar interesante esta transcripción literal de todas y cada una de sus respuestas, tan certeras unas como fugitivas otras. Leer para creer…

JAVIER MORAL: Tratando la materia que tratas, el morbo está servido. Y hablando de morbo y ya que hablamos por email…, ¿puedo imaginarme que me contestas esta entrevista con un tierno y sensual acento sevillano?

ELISA VICTORIA: ¿Te parece tierno y sensual el acento de Jesulín de Ubrique? Él no tiene acento sevillano, no te preocupes, en realidad yo hablo más como Los Morancos.

JM: El morbo se incrementa por una dimensión autobiográfica evidente, aunque nunca confirmada. ¿Qué porcentaje de tu propia experiencia hay realmente en los textos? ¿Y en el vídeo promocional? (Sí, necesitaba preguntarte esto…)

EV: Esa evidencia que mencionas es fruto de una locura empática que acarreo. Sufro por todo, por todo, como si me estuviera pasando a mí.

JM: Venga, va, relajémonos. Además de escribir, has realizado trabajos audiovisuales… ¿Porn & pains alguna vez fue una idea/será un proyecto que se pueda ver y escuchar en toda su explicitud?

EV: No lo descarto pero tampoco tengo plan.

JM: En lo que respecta al caso español, reduces nuestro porno (quizá por omisión) a una tediosa evolución del erotismo naif de Jesús Franco hacia la chabacanería de Torbe. ¿El porno español no da para paja? ¿Tan poco te pone Torbe?

EV: Mis respetos a Jesús Franco. Y a La Cerda, a La Cerda también. Esos dos me han criado, cómo iba yo a reducir nada.

JM: Una de las visiones más extendidas sobre las prácticas sexuales afirma que la excitación del hombre es eminentemente primaria y visual, mientras que la mujer posee una capacidad imaginativa superior, poderosa fuente de su placer sexual. Tus relatos conjugan ambas opciones, de la misma manera que combinan placer y dolor. ¿Hay cabida en el porno para tanto sentimiento simultáneo? ¿Y para el contraste belleza/cerdada?

EV: Me coge por sorpresa este asunto, pensaba que la gente se había puesto de acuerdo en considerar esa separación de excitaciones una patraña total. En cualquier caso mi libro no va de follar, va de no follar. Es un lamento boliviano, dolor puro.

JM: Sigamos con los sentimientos. Pese a la enorme capacidad de sugestión con la que defines todo lo relativo al goce, la mayoría de los relatos son muy duros y traumáticos. Si seguimos considerando el libro fruto de un conjunto de experiencias personales, ¿qué sentimiento ha prevalecido más sobre el otro en su escritura? Es decir, ¿consideras Porn & pains un libro sobre el deleite o sobre el desamor?

EV: Creo que me quejo en cada página, sin duda es un libro sobre el desamor, un desamor lleno de anhelo y esperanza.

JM: Cada una de las chicas anónimas que citas evoca de alguna manera a la actriz X que da nombre al respectivo capítulo. Analizando esta convención, se diría que eres más de fémina pulcra y delicada que de hembra ternesca y turgente. ¿La silicona y el rasurado son derivas de una estética hortera más que de la evolución natural del cine pornográfico?

EV: Hay que tener cuidado con la policía de la moda. Te puede poner una multa por llevar pantalón ajustado y no marcar paquete.

JM: ¿Cuál sería tu actriz más porn? ¿Y tu conquista más pain?

EV: Mi actriz más porn es Ally McBeal. Mi conquista más pain es un gato que rondaba la casa, estaba muy malito, hubo que cazarlo y llevarlo al veterinario engañado. Venía comido de pulgas y de heridas. Al final se recuperó y está muy contento, viene todos los días a saludar. Se llama Isidoro pero también responde a Furio y a Homer.

JM: Vamos con más polémica. El feminismo suele atacar el porno alegando que exhibe una imagen indigna y humillante de la mujer, pero ¿no podría ser visto el hombre como un objeto al servicio del estrellato femenino en esta industria?

EV: En el mundo del porno hay hombres poderosísimos aunque las que lo petan de cara al público definitivamente son ellas. En efecto, podría ser visto como dices, pero eso no implicaría en absoluto que las actrices no tengan motivos para pasarlo mal de vez en cuando.

JM: Del pelo y la caspa al músculo y la silicona, y de las producciones de negocio doméstico a la democratización de Internet que favoreció la especialización en las ya míticas escenas por suscripción y su consiguiente pirateo/difusión de géneros y nombres. El porno hoy evoluciona hacia…

EV: ¿Hacia espectáculos online a la carta, aplicaciones interactivas para smartphones, tablets y todo eso? No lo sé, pero por fortuna los looks están mejorando mucho. Buenos pelos, buenas bragas, buenos calcetines. Los calcetines me hacen sentir muy optimista.

 

*Entrevista anexa al artículo Low Cost, High Quality Series #2: Polvos y lágrimas en pantalla, publicado en esta sección el 11 de julio de 2014.

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