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Esta peli ya la he visto

por Juan Sanguino. El cine siempre ha estado a la vanguardia del resto de artes. Antes de que los postmodernistas se volvieran locos reutilizando obras previas para volver a representarlas rompiendo los límites establecidos, Hollywood ya había contado y recontado las mismas historias docenas de veces. Aunque el concepto de remake estalló en los 90 (llegando hasta nuestros días y fagocitando sin piedad la creatividad en el cine), el primer remake de la historia data de 1904. Ni siquiera una década después de la primera proyección cinematográfica, ya había dos películas iguales. The Great Train Robbery es considerado el primer western del cine, y contaba en 10 minutos exactamente lo mismo que su título cuenta en cuatro palabras. Los espectadores de la época fliparon al ver cosas en movimiento (si esos mismos espectadores vieran Gravity creerían que es brujería) y la peli fue un éxito absoluto. Al año siguiente, podríamos decir que nació la industria de Hollywood tal y como la conocemos: se estrenaron The Bold Bank Robbery (un plagio), The Little Train Robbery (una versión para niños) y The Great Train Robbery 1904 (un puto remake). Se trata del primer “quita coño que tú no sabes” del cine, el primer “yo lo hago mejor así que te voy a robar la idea”, el primer “el público solo quiere ver lo mismo una y otra vez”. Y así hasta hoy. remake 1

-¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme? -Las dos cosas.”

Creo que es importante recordar que el remake tiene muy mala fama entre los cinéfilos. No nos importa que se readapten novelas una y otra vez, pero adaptar películas nos provoca rechazo. Es un doble rasero en el fondo. Quizá nos molesta la vaguería que denota volver a hacer la misma película, o nos parece una falta de respeto hacia el original. Como cuando se muere tu perro y alguien te regala otro. O como cuando te deja tu novio y alguien te dice que hay muchos peces en el mar. YO QUIERO EL ORIGINAL. Hay algo ofensivo en el concepto de remake, porque insinúa que hacer una película es fácil, y que lograr esa magia y ese alma es algo que se puede recrear mecánicamente. El cine menospreciando al propio cine, faltándole el respeto a sus predecesores. Hollywood tardó varios fracasos y varios ridículos en darse cuenta de que el remake era un formato que provoca rechazo entre el público. Sabrina (y sus amores) o Psicosis fueron recibidas con sorna, como cuando tu amiga tiene un hijo y empieza a llamar a su marido “papá”. Es desagradable, es incómodo y te quieres largar de ahí cuanto antes. remake2

Estado actual de la carrera de Anne Heche.

Así que Hollywood decidió hacer lo que mejor sabe: vender la misma mierda cambiándole el envoltorio. Así es como nació el reboot. Básicamente es lo mismo que un remake pero pretende fabricar secuelas. El mínimo esfuerzo, con el triple de beneficios. El remake ha quedado relegado al cine extranjero. Una gran película ha conquistado a millones de espectadores alrededor del mundo, pero tiene un problema: está en otro idioma. Y dado que el público americano prefiere abrillantar su rifle a leer subtítulos (algo que criticamos en España, como si los cines de VO estuviesen llenos a diario), sumado a que en el fondo los conflictos emocionales de los personajes les importan una mierda si no son americanos blancos de clase media-alta, lo mejor es boicotear el estreno de la película original en USA y esperar unos años antes de contar lo mismo pero con gente guapa.

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-¿Qué has desayunado hoy? -Placenta.

La clave de los remakes americanos es coger la idea original, quitar los elementos más sofisticados y explicarla como si los espectadores tuvieran 5 años. Es como si quieres versionar la Gioconda y haces un selfie de Kim Kardashian. La idea está ahí, más o menos, pero esencialmente prostituyes (nunca mejor dicho) todo lo que hace sublime al original. Como si cogieras un cubo de rubik pero con todas las caras del mismo color. remake 3

“ -Qué sonrisa más enigmática.

-¡Gracias! Me ha costado 50 000 dólares.”

A nosotros, que tenemos la suerte de acceder a todo tipo de cine mundial, nos horroriza este sistema. Pero en Estados Unidos les da igual, una buena película es una buena película, y una mala película es ignorada. Infiltrados era estupenda porque a diferencia de en Infernal Affairs podíamos distinguir a los personajes. Funny Games era mala porque nos pasamos toda la peli pensando “hay que ver cómo se parece el asesino a Leonardo DiCaprio después de comerse 6 phoskitos”.

NORTHLIGHT SCAN

“Soy mala. Soy Devon Sawa.”

En los 90 los remakes convivían con guiones originales y sorprendentes. El problema es que Disney-Marvel ha llevado el reboot a un nivel degradante y agotador. Y el público ha respondido, con nuestros cerebros entumecidos, como si solo quisiéramos ver películas que ya nos sabemos de memoria. Me imagino la oficina de los directivos de Disney con una trampilla en el suelo, por la que tiran a todos los guionistas que se presentan con guiones originales. Debajo de esa trampilla hay una familia de cocodrilos, que pronto protagonizarán un reboot de Cocodrilo Dundee con Chris Pratt. remake 6

Oficinas de Disney recibiendo a un guionista con ideas originales. (Dramatización)

Esta semana se estrena Cenicienta, dirigida por Kenneth Branagh, un señor que a tenor de su filmografía (Mucho ruido y pocas nueces, Frankenstein, Hamlet, La huella, Jack Ryan: Operación Sombra, Thor) debe creer que un guión original es esto: http://www.dreamstime.com/royalty-free-stock-photos-icon-cut-colored-paper-image20240178 Este proyecto, que todos coinciden en describir como una versión exacta del original de Disney de 1951 pero sin canciones, me despierta multitud de preguntas: ¿Cenicienta aquí también tiene esclavizados a todos los animales del pueblo? (en un ejercicio de jerarquía capitalista), ¿Helena Bonham-Carter no puede utilizar su magia para comprarse mejores pelucas?, ¿qué necesidad hay de la existencia de este remake?, ¿es el fin del cine?, y sobre todo ¿vosotros tenéis tantas ganas de verla como yo? remake 9

Este soy yo manifestando mi odio hacia los remakes.

Me repugna su existencia, pero no me la pienso perder. Una incoherencia que contribuye a la perpetuación de un modelo de negocio perezoso y predecible, y cuyo éxito ya garantiza que El libro de la selva, La sirenita y La bella y la bestia no serán las últimas adaptaciones que Disney haga de sus clásicos. Probablemente no pararán hasta tener su filmografía dos veces. Así podremos ver cumplidos nuestros sueños de ver a Wesley Snipes como Pocahontas, Mila Kunis como Yasmine o Mark Ruffalo como Quasimodo. Aunque probablemente todos esos papeles los interprete Meryl Streep. remake 8

Russell Crowe, maltratado por Griselda en el engañoso remake de Cenicienta de 2005.

Emma Watson por su parte continúa su lucha feminista (única razón por la que es famosa actualmente) interpretando a la única princesa Disney que sabe leer, y Luke Evans ayudará a desentrañar mi teoría de que Gastón se dejaba meter mano por Lefou cuando iban ciegos de birra y coreografías y las trillizas de la taberna ya no le motivaban. remake 9

Menudo braguetazo, amigas”

Supongo que en el fondo los remakes son una copia honesta, a diferencia de los plagios encubiertos que han existido toda la vida. Pretty Woman es Cenicienta (ambas se pasaban el día de rodillas esperando a que las rescatasen), Matrix es El mago de Oz (Dorothy, sea lo que sea lo que te has metido, que rule) y todas las historias de amor del cine son Romeo y Julieta: dos amantes que luchan implacables por su amor aunque provengan de dos mundos distintos y todo se les ponga en contra. La recepción del público hacia Jurassic World, Mad Max, Terminator Genesys o The Secret in their Eyes será clave para saber si este modelo de negocio durará mucho más. De momento, los espectadores ya han demostrado que no les importa pagar por películas que ya han visto. Pensar está pasado de moda y las películas originales solo sirven para que dentro de 10 años hagan un remake repleto de efectos visuales. remake 10

Anna Allen interpretando a Ricardo Darín.

Como curiosidad, The Great Train Robbery 1904 fue un fracaso estrepitoso. Así que igual hoy en día somos más tontos que hace 100 años. La vida es una constante reinterpretación, cada Navidad es un remake de la anterior y cada relación es un nuevo reboot (o, en el peor de los casos, una secuela). Pero el cine no debería imitarse a sí mismo, porque para ver la misma película me la pongo dos veces. Este artículo, que no es más que un reboot de otros que espero que no hayáis leído, solo pretende defender el gran cine original. Como Tomorrowland, que al menos solo está basada en una atracción de DisneyWorld. La adaptación cinematográfica de los coches de choque está al caer. remake 11

Vecinos de Móstoles disfrutando de la feria.

*Datos de taquilla: En 2014, entre las diez películas más taquilleras del mundo solo había una con guión original (Interstellar). En 2013 también hubo una (Gravity).

En los top 10 por décadas, la cosa está así:

90s: Dos adaptaciones/secuelas (Men in Black, La amenaza fantasma), ocho originales.
00s: Nueve adaptaciones, una original (Avatar).
10s: Ninguna película original en el top 10.

 Conclusión: ¿tenemos lo que nos merecemos?

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  • Captain Miller

    Sí, Hollywood copia, pero eso no es nuevo, por ejemplo dice el artículo “todas las historias de amor del cine son Romeo y Julieta” y resulta que Romeo y Julieta es un “remake” de un poema italiano y este, como muchas historias vienen de una leyenda de Ovidio.

    La copia, versionado o como se llame ha existido siempre en la historia del arte y el cine no iba a ser distinto.

  • Rose

    Pues mi sobrinas de 5 y 7 años no conocen la versión de los 50. Creo que así es una buena idea no como con los superhéroes que cada 3 años vuelven a lanzar versiones para cine y tv.