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Hollywood armarizado: no es país para truchas

por Juan Sanguino.

En 1997 Rupert Everett parecía destinado al estrellato. Su interpretación de George en La boda de mi mejor amigo fue uno de los personajes más populares del año, no solo porque aguantaba muy bien las tonterías de Julia Roberts (sentando las bases culturales de en qué consiste una amistad entre un gay y una mariliendres), sino porque lo hacía con mucha gracia y carisma. Tanto encanto tenía que, tras los primeros pases de público, rodaron un nuevo final para que él cerrase la película y no Dermot Mulroney (que tenía el carisma de una acelga).

Tal y como sabéis los de mi quinta (es decir, los que no os estáis preguntando “¿quién coño es Rupert Everett?”), su carrera empezó y acabó con La boda de mi mejor amigo. Su elegancia, fotogenia e intuición cómica fueron eclipsados por un detalle muy relevante en los 90: tenía más pluma que un pavo real. Partiendo de la base de que Everett solo podría interpretar personajes gays, sus opciones quedaban limitadas: no hay tantos papeles para gays en Hollywood, y Rupert solo podría hacer los secundarios, porque los gays protagonistas están reservados a actores heterosexuales que quieren demostrar su valentía y versatilidad (“versatilidad”).

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“Pa loca tú, calva”

Tras co-protagonizar Algo casi perfecto, Madonna como siempre hace le absorbió la energía y Rupert nunca volvió a levantar cabeza. Antes de irse de Hollywood por la puerta de atrás (“la puerta de atrás”), mandó un mensaje al mundo que es bastante de marica rabiosa pero que invita a la reflexión: “no he fracasado por falta de talento, sino por ser gay, y Hollywood no quiere gays”. A Rupert se le olvidó mencionar que se ha puesto una cara de plástico que le hace parecer la Virgen de Regla y que alguien que es amigo de Julia Roberts y de Madonna no puede ser trigo limpio. Pero no le faltaba razón.

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Es como mirar a la muerte a los ojos.

Casi 20 años después, la situación actual sugiere que quizá Rupert no iba desencaminado. Aunque estamos lejos de los tiempos de Philadelphia, en los que el propio agente de Tom Hanks le suplicó que no aceptará el papel porque “el público va a pensar que eres gay” (?) y todo el mundo aplaudió cuando al recoger su Oscar dijo que su profesor de interpretación era gay. Algún día, por cierto, escribiré un artículo sobre cómo Tom Hanks ha mejorado la raza humana más que muchos políticos.

Puede que hoy en día la gente ya no aplauda las salidas del armario, incluso la prensa se las toma con más naturalidad. Pero el caso es que sigue sin haber estrellas gays en Hollywood. Y creedme, las hay, pero prefieren no decirlo. Tiene que haberlas. Y lo afirmo por una simple cuestión de probabilidad. Cuando conoces aspirantes a actores, directores, guionistas y productores, el gremio es un campo de minas homosexual. Ya sea por la mitomanía (idolatrar un mundo más hermoso y mejor) o por las ganas desbocadas de que te hagan caso. Y sin embargo, entre las estrellas resulta que no hay ni uno. Por otra parte, las estrellas de televisión no tienen problemas en salir del armario: Neil Patrick Harris, Jim Parsons, David Hyde Pierce, Wentworth Miller o Zachary Quinto salieron del armario y el mundo siguió girando.

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“¡Ay quítamela quítamela quítamela!”

Que una estrella televisiva salga del armario no tiene tanto impacto porque en el fondo no son estrellas de verdad para Hollywood. Su homosexualidad pública no tuvo el impacto que habría tenido la salida del armario de, por ejemplo, George Clooney. Menciono a Clooney sin malicia, porque él ya ha demostrado su virilidad paseándose con supermodelos anodinas a las que él no mira a la cara en la alfombra roja. Además su publicista difundió el rumor de que se dice que se ha acostado con más de mil mujeres.

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“Ay mari qué pedo llevo”

Estas mismas estrellas televisivas han visto su carrera en el cine bloqueada por su orientación sexual. Particularmente polémico fue la campaña de PD James (autora de Cincuenta sombras de Grey) para impedir que Matt Boomer fuese Christian Grey, ya que ella quería un macho que fuese creíble hostiando a Dakota Johnson. Como si los gays no estuviesen dándose cachetes a los 5 minutos de conocerse. Del mismo modo, Jonathan Groff sufrió las críticas de un tal Ramin Satoodeh (Newsweek) asegurando que no resultaba convincente como heterosexual en Glee. Sinceramente, yo no sabía que Groff era gay cuando le vi en Glee y nunca intuí que lo fuera. Tampoco recuerdo críticas a Heath Ledger y Jake Gyllenhaal por “no parecer gays” en Brokeback Mountain.

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“ -¿Ahí?
-Más abajo”

Asumiendo por tanto que si quieres ser una estrella en Hollywood nunca debes salir del armario, me parece la mayor paradoja del show business. Son ACTORES, su trabajo es encarnar personas distintas a ellos. Hugh Grant era capaz de parecer enamorado de Julia Roberts en Notting Hill a pesar de que no se hablaba con ella. Un buen actor gay será perfectamente capaz de interpretar a un heterosexual, porque es su trabajo. Por eso me parecen ridículas las declaraciones de DiCaprio cuando dijo que “cuando tuve que besar a un hombre cerré los ojos y me imaginé a una mujer”, o el hecho de que Ledger y Gyllenhaal tuviesen que emborracharse como mapaches para rodar la escena del magreo en el porche.

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“Quiero que me pintes como a una de tus mujeres francesas”

La reciente polémica creada por las declaraciones de Russell Tovey (Looking), que podría resumirse muy libremente en “agradezco que mi padre no me dejase mariposear de pequeño ni apuntarme a clases de ballet porque así ahora puedo hacer papeles de heterosexual” es atroz, pero Tovey tiene sus razones para pensar así. Voy a hacer una analogía repugnante: los feos no pueden ser estrellas en Hollywood (Ryan Gosling no cuenta), independientemente de su talento. Es comprensible, por tanto, que intenten “dejar de parecer feos”. Si ser gay (o mejor dicho, parecerlo) es un impedimento para triunfar en el cine, tiene sentido que los gays que quieran ser estrellas intenten no parecerlo y por supuesto ni se planteen salir del armario.

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“ -¿Qué te va?
-La lluvia dorada, el bondage y las traqueotomías.

Reduciendo el conflicto al máximo, pienso que se trata de una cuestión de identificación. La mayoría del público es blanco, joven y heterosexual. Si los gays no resultan convincentes interpretando a heterosexuales, básicamente no pueden trabajar en Hollywood porque no hay protagonistas homosexuales. Del mismo modo que apenas hay protagonistas negros o latinos, porque no es un público mayoritario. La homosexualidad en el cine no está naturalizada por el simple hecho de que si hay un personaje gay en una película, su conflicto será su sexualidad. Si tiene otros conflictos, será heterosexual por defecto.

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“ -¿Quieres que hagamos unos cupcakes?
-¡Ay sí!”

Lo que quiero decir con esto es que si los protagonistas de Birdman, Furious 7, Origen, Avatar , No es país para viejos o Distrito 9 fueran gays, sus películas seguirían siendo igual de buenas o de malas. Podrían ser gays circunstancialmente (como Dumbledore), pero no. Del mismo modo que una estrella de cine nunca haría televisión, sigue habiendo barreras de todo tipo en Hollywood. Barreras que delimitan estrictamente lo que puede y no puede hacer un actor gay, un negro, una mujer y un viejo. Aquí los únicos que tienen carta blanca son los varones blancos.

Parte del mito de Michael Fassbender se basa en ese aura de fucker que se ha construido, porque al fin y al cabo ha hecho cuatro películas, tampoco ha demostrado ser el mejor actor de su generación como muchos aseguran. Lo que yo me pregunto es si realmente sería tan grave que Benedict Cumberbatch, Vin Diesel o Bradley Cooper salieran del armario. Eso no desacreditaría su éxito, su carrera o su talento. ¿Acaso Hollywood teme un rechazo por parte del público que en realidad no existe?

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“Me van a dejar parapléjica”

Jeremy Renner vivió durante 10 años con su mejor amigo, con quien compraba casas antiguas y las redecoraba (…) para venderlas al doble de su valor. Esta “amistad especial” (como diría Anne Igartiburu) despertó ciertos comentarios, pero su carrera no se vio en absoluto afectada. Luego se casó con una modelo canadiense (…) y se divorció 10 meses después, tras robarle el pasaporte porque temía que huyese del país con la hija que habían tenido juntos, que se llama Ava por no llamarse Barbra. Renner vive de nuevo con su mejor amigo y siguen redecorando casas sin parar.

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“ -¿Has cerrado con llave?
-Que sí, pesada.”

Conclusión: hasta que no haya una superestrella de verdad que salga del armario no sabremos si el reconocimiento en público de la homosexualidad impacta en la carrera de un actor de Hollywood. Y no me vale con que hayan pillado a Kevin Spacey haciendo cruising mil veces. Las mujeres, que como siempre lo hacen todo antes, con más clase y mejor, ya están avanzando terreno, conscientes de que Hollywood es un poderoso referente para la sociedad. Jodie Foster, Ellen Page y Sarah Paulson han reconocido ser lesbianas y su carrera sigue su curso, sea cual sea.

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“Traedme mi Oscar que ya verás que risa”

Quizá Hollywood está intentando proteger a su público de una supuesta polémica que en realidad no existe. Y se está quedando atrás. Solo espero que dentro de unos años alguien lea este artículo desde sus gafas de realidad virtual y le resulte anticuado, casposo, pasado de moda e irrelevante. Pero ahora mismo, por paradójico que resulte, la industria del cine es el sector profesional en el que la homosexualidad está más oculta. Y solo reivindican la libertad de expresión si les hackean los e-mails. Cuando hay otros tipos de libertad a los que Hollywood no les está haciendo ningún favor.

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Ya estamos todas.

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  • David

    El articulo lleva un tufito a sorna homofobica pero nada de que preocuparse jeje. Un gusto leerle siempre Sanguino

    • Hugo RoJo

      Pues yo no veo nada de sarna homofóbica, más bien diria que es uno de los artículos de Sanguino mas politicamente correctos…

  • leonardo

    Sólo me ha faltado una mención al grandísimo Ian McKellen.

  • Clara Fdr

    “La homosexualidad en el cine no está naturalizada por el simple hecho de que si hay un personaje gay en una película, su conflicto será su sexualidad. Si tiene otros conflictos, será heterosexual por defecto.” Esta frase es TREMENDA. Enhorabuena por el artículo, estás camino de convertirte en el mejor periodista vivo.